Andrés Felipe creció en el campo y aunque ha tenido que vivir en la ciudad, siempre ha buscado la manera de volver. Hoy, nuevamente desde la ruralidad y desde su cotidianidad con la cría en pequeña escala de cabras y ovejas, nos habla.
Esta exposición está guiada por su deseo de proponer una manera distinta de relacionarnos con los alimentos que consumimos y con los animales que producen este alimento. Alejadas de los procesos de producción industrial, estas formas están atravesadas por un tiempo que va despacio, por los sentidos, por el cuerpo, por la celebración de la vida y por la cercanía a la muerte.
Esta exposición se propone como un espacio de celebración y festejo, como un homenaje al cuidado, al reconocimiento y al encuentro con los otros, especialmente con las cabras y las ovejas.