
Gilberto Arango encontró la cerámica hace 18 años, después de ejercer la arquitectura y la docencia durante varias décadas, vinculado en particular a problemáticas del hábitat.
La muestra presente recoge piezas cerámicas cuyo tema juega con ideas de urbanización, ocupación del espacio y edificaciones diversas, algunas agrupadas en apariencia caótica. Aunque sus formas parten de arquetipos de casas, templos, torres y ciudades, ha buscado activamente anular cualquier sugerencia de funcionalidad, alejándose del concepto de escala, así como el uso inusual o la inexistencia de elementos arquitectónicos a escala.
Una de las técnicas que utiliza es el rakú, un método implementado en Japón desde hace varios siglos, el cual recoge la apreciación por lo imperfecto, donde la cerámica se somete a choques térmicos con materiales orgánicos para producir imperfecciones como el craquelado del esmalte, manchas negras y colores metalizados. Esto hace que cada pieza sea única, debido a los resultados impredecibles del proceso. También es común en su práctica la mono-cocción con óxidos, donde se alcanza la vitrificación en una sola quema.
Las casas cargando casas como una zarigüeya, los edificios arrumados e inclinados, y las torres a las que nadie podría subir (y de las que nadie podría bajar), sugieren un pequeño mundo imaginario, entre optimista y distópico, pero cercano. Sus agrupaciones de edificaciones evocan escenas del cine expresionista, en el cual priman las emociones subjetivas y los estados psicológicos, representados por la distorsión espacial, la iluminación dramática y las perspectivas extrañas que reflejan la ansiedad social y la alienación del individuo en el mundo moderno. Cabe recordar que, entre algunos grupos mesoamericanos, la representación cerámica de la casa era una práctica común, tanto con un sentido realista, como una expresión simbólica que reflejaba una estilística arquitectónica, la expresión de las estructuras religiosas y creencias involucradas en el espacio doméstico, y en la vida cotidiana y ritual.
Esta muestra reviste un doble interés: la cerámica como técnica y la potencialidad de esta para representar diversos universos, incluyendo los de una urbanización global distópica.




