
“Hacer una fotografía es participar de la mortalidad, vulnerabilidad, mutabilidad de otra persona o cosa. Precisamente porque seccionan un momento y lo congelan, todas las fotografías atestiguan la despiadada disolución del tiempo.” ― Susan Sontag, Sobre la Fotografía
Carlos Tobón inició sus pasos en la fotografía comercial a finales de la década de los años ochenta, tras estudios realizados en Artes Gráficas y Fotografía en New Orleans y una especialización en retrato e iluminación fotográfica en el ICP (International Center of Photography) en la ciudad de Nueva York.
La serie ‘Retratos’ de Tobón hace parte de un proyecto fotográfico mucho más amplio iniciado hace treinta años aproximadamente. La selección representa solo una parte de un proyecto abierto, extenso y continuo por el cual han pasado artistas, amigos, escritores, y ciudadanos del común que, desde diferentes ámbitos, han dejado una huella en la construcción social, intelectual, y cultural del país.
Para Carlos Tobón, entre el fotógrafo y la persona objetivo se establece una relación particular de respeto mutuo. Es un diálogo consentido en el que se establece necesariamente una participación compartida, una comunión. Es un acto que requiere un espacio y un tiempo determinado, un encuentro uno a uno en el que se pueda entablar un diálogo entre la mirada del fotógrafo y la mirada del retratado.
Sin embargo, en este juego de miradas, el retratado se encuentra en una posición de vulnerabilidad, donde sus mínimos gestos y expresiones dan lugar a develar la esencia de su ser, su estado del alma. La exposición a la mirada y escrutinio del otro no es solo un registro, es admitir la fragilidad propia y abrirse a la posibilidad de ser visto como nunca se revela al propio individuo su imagen; una imagen que subvierte la propia y se construye como un objeto que puede ser apropiado simbólicamente.
Esta idea de vulnerabilidad, de lo que se revela y se oculta, se ve reforzada en la imagen fotográfica cuando el fotógrafo decide, en la mayoría de los casos, sacar al retratado de su contexto y situarlo en un espacio neutro donde no hay casi ningún otro elemento que distraiga la mirada del rostro de quien está frente al lente. La mirada, las expresiones, los gestos, la luz, el encuadre y la sobriedad componen los elementos que le permitirán al espectador entablar a su vez un diálogo cercano e íntimo con el retratado.
Tobón ha trabajado en los últimos años en series fotográficas donde explora las posibilidades estéticas de los objetos, como las herramientas de carpintería de su padre, el paisaje, o la naturaleza en descomposición. En estas series, así como en ‘Retratos’ se comprueba el acto fotográfico como aquel que conlleva la sensibilidad y el afecto.



