
Muestra Colectiva
Artistas Representados
Artistas Invitados
Pasar por alto el significado de una palabra puede obedecer a que esté completamente introducida en la cotidianidad del lenguaje. Tantas veces decimos paisaje que corre el riesgo de verse reducido a una mirada lejana, al horizonte y a una escena del campo, pero regresar al origen puede mostrar otros caminos o reunir una definición con una expresión. Los artistas congregados aquí nos muestran una variedad de formas de acercarse, retratar o imaginar un paisaje. Conjuran, unen, o hacen partícipes a los otros de un instante vivido.
Laura López y Paula Abril, con elementos tradicionales dentro del género, comparten recuerdos de la contemplación de campos abiertos, nubes y de la vida de los otros animales, en Villa de Leyva y en Paz de Ariporo correspondientemente. Julián Burgos por su parte, pinta paisajes al óleo que ha modelado en programas 3D donde deforma las perspectivas hasta volverlas imposibles, mezclándolas con paisajes interiores donde aparece el jaguar. Iván Rickenmann nos cuenta sobre reclamar un pedazo del paisaje y de volverlo nuestro con sus propios elementos, yendo de la tierra, al terruño y luego al recuerdo.
Retomando la línea de horizonte, Martha Lucía Ramírez interpreta cadenas humanas de migrantes atravesando algo que parece bruma, y también presenta deformaciones de mapas que se vuelven completamente abstractos. Ramón Laserna nos acerca a un horizonte recto encontrado en lo tradicional de la unión del agua con la tierra, de la lejanía de un pueblo, o acercándose al encuentro de dos partes de un muro.
Ana María Velásquez encuentra un poco de optimismo en el juego de crear una guardería de manglares que viven en los elementos que los destruyen. Juliana Correa, también recuperando materiales, pero en su caso telas de prendas de vestir y de folios notariales, ofrece una vista en planta de algo que podría ser una excavación, haciendo una ofrenda de silencio en cada puntada. Eduard Moreno también hace un ejercicio de conexión intangible, magia tal vez, con cenizas recolectadas del incendio de un páramo, o con cobre reciclado de elementos electrónicos, retratando paisajes y papas nativas.
Rodrigo Spinel nos muestra el mapa como un campo de narrativas, donde se muestra el territorio según los intereses políticos de un país en elementos de circulación masiva como las estampillas. Haciendo contrapeso a la vista alejada del mapa, Priscilla González nos invita a detenernos en las cosas perdidas de la cotidianidad de la ciudad y de la casa con sus retazos de cartón.
Diego Arango nos invita a mirar a las ‘Estrellas’ con la extrañeza de quien ha vivido con el candil de la ciudad, pero mira al cielo de un lugar alejado de la luz. Mientras que Jeison Sierra, pensando en la llegada del oro a la tierra, nos ofrece un paisaje imaginado, cenital, de otro tiempo. Álvaro Correa nos muestra el paisaje como una conversación con la materia, encontrando formas sugeridas por la madera, resaltadas con la oscuridad del fuego.
En conjunto, las obras encuentran muchas miradas dentro de la misma palabra. Como dice Javier Maderuelo, el paisaje, es una construcción cultural que no se limita a la naturaleza. Es un sentir sobre los lugares que habitamos.
Imágenes de la muestra
-----> Sobre al artista <------
-----> Sobre los Artistas (Cuando son Dos)<------
-----> Sobre los artistas (muestra colectiva) <------
Sobre los Artistas


















